domingo, 12 de diciembre de 2010

Una gran (y simbólica) tormenta de arena...

...es el resultado de vientos a 35 Km/h con dirección Oeste/Sudoeste cuando vives en una ciudad como El Cairo.
Y ahora empiezo yo a preguntarme sobre la teoría del caos y el estado de ánimo.
¿Qué hace especial a esta ciudad?
En estas últimas semanas no tengo respuesta a esto. Ni a muchas otras cosas.
Pero recuerdo un refrán castellano: "cuando el río suena, agua lleva".
Vuelvo a casa por Navidad.
Me planteo cambio de destino (no significa que lo vaya a hacer).




Qué ganas tengo de comer polvorones y turrón con toda la fauna.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El gato y el pan


Hola a todos,
ayer pasó una de esas cosas que sólo pasan en ciertas partes del mundo, en momentos determinados.
Voy a exponer la historia desde el punto de vista de mi amigo Patrizio Pagafanti.
"Era una fresca y lúgubre tarde de este tardío otoño que no termina de arrancar en El Cairo, en Africa. En una Africa diferente a cualquier otra Africa, que algunos llaman ya Oriente Medio. Después de la visita a Yasmine me dirigí al encuentro de Patrizio en las inmediaciones de la librería Diwan, en el barrio de Zamalek, para ir al Centro Italiano de Cultura a ver una película: 'El maestro de los errores' (no os la recomiendo demasiado). Como íbamos con tiempo, decidimos pasar primero por la panadería Fauchon, donde, además de una 'pizzeta' aproveché para comprar una barra de pan de semillas.
Felices y satisfechos, nos fuimos a ver la película.
Ir a una proyección en este país es como ir a un patio de vecinos: la gente habla, come, llama por teléfono, duerme, ronca. Esta vez era algo diferente (sería por el sitio), pero no nos librábamos del ruido de bolsas de comida. Especialmente la persona a mi izquierda, un par de butacas más allá. Comía, se levantaba, volvía, hablaba...
De repente, extrañado por el exceso de ruido, me giré y no vi a nadie, pero el ruido seguía. Y entonces lo vi. A mis pies. Con medio cuerpo dentro de la bolsa del pan. Intentando arrastrar la barra hacia afuera. Un gato. Mejor dicho, un P#to gato, que se estaba comiendo el pan. ¡Mi pan!
El maldito felino, al conseguir sacar medio cuerpo de la bolsa, me mira. Me desafía. Sabe que hemos llegado a un punto crítico insalvable en nuestra relación. Y lo sabe bien. Fue bonito, pero se acabó.
Ni CR7 habría sacado una falta con tamaña puntería como hice yo en ese momento. El gato se retiró prometiendo venganza, pero no había donde rascar. Terminó la película y nos marchamos.
A la salida, tuve que tirar el pan. Patrizio me dijo que lo dejase por tierra, que ya lo comería algún bicho. Efectivamente, apareció un gato -otro- que se pegó el homenaje."
La reflexión de Patrizio, en ese momento, entre risas, fue simbólica: un gato que se intenta comer el pan y se lleva la patada. Y otro gato que, sin saber por qué -por algo que ha hecho un colega de él sin que lo sepa-, se lleva una cena rica y calentita.
Y me quedé pensando en que, al final, las cosas pueden o no estar escritas (como dicen por estas tierras o como decía el protagonista de la película) pero en innegable que dependemos de los actos de los demás para que sucedan muchas de ellas. Nos guste o no.
El balance de la noche fue un gato pateado, un gato "cenado" y un ser humano sin pan. Aunque sean las enseñanzas del chino Kudeiro, es extraño cómo se puede aprender de todo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El pobre de Samuel T. Cohen


Propicios días ciudadanos,
hoy ha muerto Samuel T. Cohen. Fue el inventor de la Bomba de Neutrones.
Nikita Khruschchev dijo que era el arma capitalista porque mataba personas, no cosas. Por lo visto dijo algo como "puedes matar a un hombre sin manchar su traje de sangre y así vestirlo tú". Bueno.
El caso es que no deja de tener cierta ironía el asunto porque este señor, Samuel, intentó durante muchos años que su arma se fabricara (y no se hizo hasta 25 años después). ¿Por qué no?
Eso me pregunto yo. ¿Por qué?
La clave de la respuesta me la dio una de las últimas palabras de Samuel: "Es la única arma nuclear de la historia que hace que tenga sentido en hacer la guerra. Cuando la guerra termine, el mundo sigue intacto". ¡Joder, Sam! (perdón por el taco).
Esto me lleva a preguntarme cuánta gente habrá en el mundo que piensa que las guerras son algo ideológico o religioso o o territorial o cultural... cuando, en realidad, lo que interesa es puramente económico.
Sam, Sam. Tu arma no es "guay" porque precisamente no destruye. Para qué la vamos a usar, si lo interesante de una guerra es destruir para reconstruir (que es donde está la pasta). Que se lo digan a Líbano y al grupo Solidere.

Cambiando de tema, aprovecho la ocasión para dejar patente la indignación que siento por la política exterior de EE.UU. (que es uno solo de los casi 200 países de la Tierra con una población de solo el 5% mundial) que ahora dice que Julian Assange (este sí que merece un Nobel de algo -os recomiendo leeros su minibiografía-) es malo y lo pone al ladito de Bin Laden en puntos de maldad.
Digo yo que lo deberían multar por Copyright (si es que lo tenían los documentos pero no seas brutos, yankees. No hombre, no. Así no se hacen las cosas.


Y como colofón. Prometo (y soy un hombre de palabra) dar un cheque en blanco a la persona que invente un arma que mate sólo y exclusivamente a los malos. Me gustaría ver hacia donde van las balas (o los rayos láser). Seguro que me llevo una sorpresa... o no.
Podéis dejar vuestros bocetos e ideas en los comentarios y os iré contactando.

Sed buenos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los Estados Unidos de Europa


Hola,
el siguiente fragmento es parte de un discurso. Lo pongo aquí porque, aunque me perturbe coincidir con Nigel Farage en la idea de que los estados tienen que controlar más en vez de actuar como máquinas económicas privadas y no perder su autonomía (exacto, es inglés), también pensé que, a veces, hay que hacer sacrificios para conseguir sueños. No se trata de justificar, sino de ponderar. Tampoco de ir a lo loco -ejem- sino de hacerlo con la cabeza -sentido común- pero también con el corazón -pasión-.
Tened en cuenta, por favor, que fue escrito hace mucho tiempo (lo digo por el léxico)
"¡Un día vendrá en el que las armas se os caigan de los brazos, a vosotros también! Un día vendrá en el que la guerra parecerá también absurda y será también imposible entre París y Londres, entre San Petersburgo y Berlín, entre Viena y Turín, que será imposible y parecería absurda hoy entre Rouen y Amiens, entre Boston y Filadelfia. Un día vendrá en el que vosotros, Francia, Rusia, Italia, Inglaterra, Alemania, todas vosotras, naciones del continente, sin perder vuestras cualidades distintivas y vuestra gloria individual os fundiréis estrechamente en una unidad superior, y constituiréis la fraternidad europea, absolutamente como Normandía, Bretaña, Borgoña, Lorraine, Alsacia, todas nuestras provincias, se funden en Francia. Un día vendrá en el que no habrá más campos de batalla que los mercados que se abran al comercio y los espíritus se abran a las ideas. - Un día vendrá en el que las balas y las bombas serán remplazadas por los votos, por el sufragio universal de los pueblos, por el venerable arbitraje de un gran senado soberano que será en Europa lo que el Parlamento en Inglaterra, lo que la dieta en Alemania, lo que la Asamblea legislativa en Francia! Un día vendrá en el que se mostrará un cañón en los museos como ahora se muestra un instrumento de tortura, ¡asombrándonos de que eso haya existido! Un día vendrá en el que veremos estos dos grupos inmensos, los Estados Unidos de América, los Estados Unidos de Europa, situados en frente uno de otro, tendiéndose la mano sobre los mares, intercambiando productos, su comercio, su industria, sus artes, sus genios, limpiando el planeta, colonizando los desiertos, mejorando la creación bajo la mirada del Creador, y combinando juntos, para lograr el bienestar de todos, estas dos fuerzas infinitas, la fraternidad de los hombres y el poder de Dios."

Victor Hugo. 1871.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Las últimas horas en el Bósforo

Recuerdo que llegué a casa, cansado.
Traía conmigo unas cervezas para la cena. Allí son fáciles de encontrar.
Coskun había preparado pollo al horno con arroz blanco y un pan de ajo con muy buena pinta.
Me dolían las piernas, de tanto subir y bajar por las colinas de la ciudad. De atravesar puentes de un lado a otro. De pasear y repasear la que ha sido "mi calle" durante cinco días. De entrar en las tiendas, en los cafés, en los restaurantes, en las mezquitas.
La cena, buenísima. Digna de un simpático y bohemio anfitrión.
Las horas siguientes las pasé durmiendo, a la espera del último día. Y las horas pasaron lentas.
Madrugué algo más que los días anteriores.
Después de la rutina matutina, en la que la ducha no tuvo nada de similar al baño turco con el masaje-tortura que recuerdo con lágrimas en los ojos, salí de casa abrigado. El tiempo no se decidió en ningún momento: frío, calor, viento, lluvia... Recorrí una vez más la calle Istiklan, el "corso", la arteria comercial de la ciudad. Llena de gente en el penúltimo día del Bayram, del Eid, de la fiesta del cordero.
El Gran Bazar lo dejaré para otra ocasión. Estaba cerrado.
Me resistí a atraversar el puente de nuevo. Ya basta. Desde la torre Galata pensé en la noche anterior en el café Loti, en lo alto del cementerio, al otro lado del Cuerno de Oro. Esa noche, en ese café, empecé mi novela. Por fin. Después de todo este tiempo.
Estuve disfrutando de la soledad del momento, poco fácil ni oportuno; de los pensamientos, abundantes, y de un "Chai" turco que me supo a "Shei" egipcio. Pensé en mi país y en algo más.

En mi camino de vuelta, de Galata a Tünel, paré a comprar el Ney que vi el primer día. Qué sonido único. Continué por las tiendas y comprendí que podía repasar mi viaje por las cosas que estaba viendo: las bolsas del bazar de las especias, las postales, la ropa de abrigo, el Ney, las fotos que estoy tomando y las que me hubiera gustado capturar, el llavero de Rachel...

Cuando me entró hambre, recordé las comidas. Desde las del primer día hasta los kebaps, los sandwiches, los platos turcos (indescifrables a estas alturas), los pasteles, el restaurante turco "sorpresa" al que me llevó Raquel o las frituras de pescado y marisco que comimos en Ortakoy justo antes de la Lubina con Rake en el barrio de Besiktas (con la borracha esa de fondo).

A pocas horas de mi vuelo, mi gran anfitriona debía estar con Iñigo y Bau en la Capadocia, de la que he oído tantas cosas sorprendentes. Gracias Raquel.

A mí no me queda más que ir al aeropuerto y montar en un avión que daría la vuelta por "equipaje sospechoso". Al final no fue nada. Sólo 6 horas de vuelo. Retraso y llegar a casa de madrugada.
Y dormir.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El universo

Queridos curiosos,
esta WEB me la ha pasado la Patri.
Es didáctica y muy entretenida.
Espero que la disfrutéis.

lunes, 11 de octubre de 2010

Un septiembre más

Queridos, darlings -que diría Chris-

Nunca nada sale como uno planea. Es cierto. En este caso, a mí, más o menos, me salió. Tenía un vuelo a Sevilla que, en un principio, no pensaba disfrutar. Después lo pensé un poco y, unido esto a combinaciones astrológicas, me salió a aprovechar la oportunidad.
Me planté en Sevilla por la noche. Me junté con mis amigos en un bar para beber agua y comer ensalada, lo típico de la ciudad.

A medianoche llamé (de nudillo) a la puerta de mi padre.
A la mañana siguiente, me presenté en casa de mi abuela.
Después, ante mi hermano.
Finalmente, a mi madre -simulando que era mi hermano.

No puedo describir ninguno de los momentos. Soy incapaz. Tendríais que abrirme y rebuscar en el cerebro.

Mi segundo día fui al concierto de U2. No contaba con ello.
Al día siguiente llegaron mis primos de Madrid y A Coruña. Toda una coincidencia.
Dormí poco, salí mucho, estoy más gordo y vi a más gente de la que pensaba.

Por eso digo que las cosas no siempre salen como uno planea. A veces, salen mejor.

Gracias por los días en Sevilla.
Después de un año árabe, los necesitaba.

Besos, abrazos y garrotazos

domingo, 26 de septiembre de 2010

Letras galegas

Version original al final>
Odio todas las canciones tristes.
Los ojos en la noche que no son los tuyos.
Odio todos los poemas de amor porque no puedo ponerlos en tu boca.
Odio la calle donde nunca estás.
La ciudad solitaria que sólo escucha el ruído de mis pasos, los escaparates
donde miro mi cara de tipo aburrido, los gatos
que se cruzan en mi camino y parecen maullar tu nombre.
Odio verte cuando vuelves. Y odio saber que no estás.
Odio el tipo que está en tu cama y no puede recitar poemas, como alas de mariposa,
en tu vientre de nube.
Odio este Julio lluvioso y las copas que tomo para olvidarte.

Y no puedo olvidarte.
No.

"Odio todas as cancions tristes.
Os ollos na noite que non son os teus.
Odio todos os poemas de amor porque non podo ponhelos na tua boca.
Odio a rua onde nunca estas.
A cidade solitaria que so' escoita o rumor dos meus pasos, os escaparates
onde miro a minha cara de tipo aburrido, os gatos que se cruzan no meu caminho e que parecen mianhar o teu nome.
Odio verte cando volves. E odio saber que non estas.
Odio o tipo que esta na tua cama e non pode recitar poemas, como 'as de borboleta, no teu ventre de nube.
Odio este Xullo de choiva e as copas que tomo para olvidarte.

E non podo olvidarte.
Non"

sábado, 18 de septiembre de 2010

Re-start


Queridos camaradas,
se acabaron muchas cosas y empiezan otras nuevas.
El tiempo pasa veloz, raudo, como una bala. Casi ni nos enteramos. Al menos yo, que cierto es que me entero de poco, pero alqo pillo seguro!
Algunos tuvisteis el privilegio (jeje) de ver la casa de Dokki, aquella que describo en una de las entradas.
Bien. Eso ya es historia. Ahora la "casa", el "hogar" (por lo menos el hogar material) se encuentra en el maravilloso barrio de Zamalek, en la isla de esta gran ciudad, El Cairo.
A ver si pongo pronto unas fotos por el blog, que estoy de un perezoso.
La mudanza estuvo bien, aunque un poco pesada.
Ahora estoy con "la Patri", famosa por romper cosas sin querer, hacer un tiramisu de muerte y otras facultadas largas de enumerar. El tiempo es bueno, divertido y diferente cada jornada.
En el curro, creo que todos saben que me fui de un lado a otro. Ahora trabajo para los egipcios. Va todo bien. Es complicado a veces, pero mola (como dice Marta).

El tiempo pasa pasa... y tengo el presentimiento de que no vuelvo a Iberia desde hace una eternidad. Espero poner remedio a esto en medio plazo, porque lo cierto es que me muero de ganas de pisar esa gran piel de toro.

El Ramadan, finished. Ahora empezamos la nueva temporada de todo: gente, conciertos, cenas, viajes... de todo y para todos.
Y, aprovechando esto, al blog le voy a dar un lavado de cara. Avisados estais! ;)

Besotes varios.

martes, 7 de septiembre de 2010

Primer, último y (por tanto) único día de ayuno

Día: 7 de Septiembre de 2010, d.C.
o día: 28 de Ramadán de 1432 de la Héjira.

00:00_ Empieza el día. Estoy dormido.
03:30_ Suena la alarma previa al "shuhur" (lo que sería la cena). La apago y paso de ella. Sigo durmiendo.
08:30_ Suena la alarma para empezar el día. La apago.
09:18_ Me despierto.
09:31_ Me levanto. Me doy cuenta de que he dormido con la ventana abierta y, con el polvo, tengo la garganta como un papel de lija.
10:03_ Me dispongo a salir. En acto reflejo voy a la cocina y abro el frigo. Mal. Me convenzo a mí mismo de que entre que falle el shuhur y el polvo que he tragado voy en desventaja. Me encomendo a Allah y bebo un poco de agua, el equivalente a un vaso.
10:57_ Viene Frederic a mi despacho y le comento que estoy ayunando. Silba y no se ríe. Comentamos sobre cómo será el "iftar" (desayuno -a la caída del Sol-).
11:03_ El truco es no pensar que quiero beber. Tampoco bebo tanto normalmente.
11:53_ Llamo a Chío. Me quedo frío, del notición :D ...y me deja la boca seca! :(
12:02_ La mezquita de la esquina da la llamada. Me recuerda que estamos en el segundo rezo. Quedan 3. Son sólo 6 horas. PODEMOS!
13:56_ Madre mía. Aún quedan cuatro horas!?!?!?!
14:33_ Reunión con uno de los jefes. Le cuento que estoy ayunando (todos reaccionan sonriéndose, es curioso). Le digo que quiero ir un momento a casa y que después vuelvo. Me dice que nada, que vaya a casa y que nos vemos a las 18 en el "iftar".
15:45_ Llego a casa donde me espera la Patri recién comida con una botella de agua al lado. Se me ponen los ojos como chirivitas. Me convenzo de que estoy bien, que es sólo el saber que no puedo beber lo que me hace tener sed.
17:35_ Después del segundo (o tercer) capítulo seguido de "Cómo conocí a vuestra madre" (magistral la serie esta) me preparo y me piro.
18:00_ Llego puntualísimo. Hay cerca de 150 personas en este bonito barco colonial en la orilla del Nilo.
18:15_ Con la comida servida se inicia la llamada. Se puede empezar. Miro la mesa y veo lo que me parece poca comida.
18:35_ No puedo comer más. Sobra comida por todas partes. Falta agua.
18:40_ Llegan los postres. Uff. Tengo el estómago como un balón.
18:48_ Los pastelitos esos estaban riquísimos... qué más hay??
19:04_ Después de los discursos rollo Navidad empiezan el juego del número: a cada uno nos han dado un número. Una mano inocente va sacando de uno en uno un total de 20 números. El juego es fácil como el mecanismo de un sonajero: sale tu número, vas al jefe supremo que tiene 20 sobres en su poder, dices un número correspondiente a un sobre, lo abres, cuentas el dinero y lo chillas en alto. Todos aplauden. Te sientas... así hasta 20.
19:37_ Pasamos a la zona al aire libre donde ponen bebidas (refrescos y agua) y shisha por gentileza del despacho. Charlas varias con los colegas. Sigo teniendo sed.
21:58_ No puedo más. Me piro. Me lo he pasado genial pero he quedado con Juan y Yasmin para cenar. Lo cierto es que tengo algo de hambre.

Balance general: se hace duro, pero no tanto como esperaba. Debo pensar también que era consciente en todo momento de que iba a ser sólo un día. De todas formas, se termina muy cansado.
Eso sí, para mi diarrea incipiente, el ayuno me ha venido de perlas!
Recomendable como experiencia.
Sed buenos.

jueves, 26 de agosto de 2010

Curiosidades en Ramadán II


Consecuencias del ayuno.
Y yo os pregunto: ¿qué hace falta para ir a hacer "pipí"? Exacto. Beber.
Y, ¿qué pasa cuando no se bebe? Correcto: que no se hace pipí.
Ahora que he comprobado que mi profesor de lógica y filosofía hizo un buen trabajo ('p' entonces 'q') puedo proseguir.

Durante las horas de luz del Ramadán, ni se come ni se bebe. De esta actitud derivan algunas consecuencias en la oficina: nadie usa el baño. Igual alguien sí, pero no como antes. No hay colas, no hay papel, hay jabón, no te llaman a la puerta... la vida es algo mejor. Hay otras: no se sirven bebidas ni comidas. El restaurante no funciona y la mayoría de los sitios están cerrados.
La cerveza desaparece de la mayoría de los sitios del país.
Los ayunadores tardan un poco más de la cuenta en reaccionar. Es normal. Sobre todo a última hora de la tarde, cuando el ayuno va llegando a su fin. Es la hora más dura.

Lo mejor, para mí: poco antes del "iftar" (la ruptura del ayuno, o lo que es lo mismo: el desayuno), sobre las 18:30 en esta época del año, y hasta el último rezo, más o menos, las calles están completamente vacías. No hay tráfico. No hay gente. Todo está cerrado. Es una sensación rarísima pasear por una ciudad tan bulliciosa, activa 25 horas al día, y no encontrar nada. Ni ruido, ni coches, ni nada de nada. Es como la película esa de "Soy leyenda", pero sin leones ni vampiros.

Sea como fuere, es una experiencia recomendable. Eso sí, llega un momento en que da un poco de palo comer o beber delante de ellos. Por solidaridad, más que nada. Tiene que ser duro... hasta que cae el Sol, que se ponen púos.

Es tentador ponerse a ayunar un día, pero necesito convencerme antes. Debe ser toda una experiencia, pero me pregunto si realmente la necesito.
¿Votaciones?

martes, 24 de agosto de 2010

Going green


Hola.
Este breve post va sobre algo sobre lo que se debe tomar conciencia. No cambiará la tierra ni salvará al mundo, pero ayudará un poco a no caer de forma precipitada en la retroalimentación (entendiendo por esta la forma en que devoramos nuestros recursos para crecer y devorar más y más -chicos, todo tiene un límite)
Sin embargo, soy de los que piensan dos cosas:
1. Que se está exagerando con las alarmas.
2. Que es necesario exagerar para que la gente se dé cuenta.

Con todo, os dejo aquí un link a una página diferente, que no sólo critica, sino que abre un poco los ojos para mostrar que hay muchas posibildades. Muchas cosas nuevas que no sabemos o en las que nunca pensamos.

http://inhabitat.com/


Espero que os mole. Es original.

jueves, 19 de agosto de 2010

Ramadán. Día 8


Queridos veraniegos,

¿habéis oído alguna vez la frase esa de ese tal Tolstoi? Se utilizó en un anuncio de coches. "Quédate mirando al rincón hasta que dejes de pensar en el oso blanco".
Es un claro ejemplo del "si te digo que no hagas algo, adivina en qué vas a pensar".
Es cierto que los primeros días son los más duros. Hoy, día 8 de Ramadán, parece todo un poco más aliviado. Tengo pendiente ir a un "iftar", literalmente "desayuno", y, lo que es más duro: un "suhur", última comida, antes del amanecer, sobre las 4a.m. (GMT+2).

Otra cosa que me sorprende es la falta de contacto físico entre hombres y mujeres. Se reduce al mínimo. No sé si es una exageración de la "prohibición" de tener sexo durante el día o lo hacen para aliviar la tentación.

De todas formas reconozco que da un poco de palo beber o comer algo delante de ellos y tiendo a evitarlo por todos los medios. Más que nada, por respeto.
También he llegado a la conclusión (en ese fin de semana en Dahab, cargado de polémica, siempre interesante entre amigos) de que las comparaciones no siempre son válidas con todas las culturas.
También los grados de respeto de las tradiciones religiosas son muy diferentes. Y la imagen de cada uno de su propia religión y el respeto por la del otro. Aquí todo es diferente...
...o quizás sea diferente allí.
...o quizás es, simplemente, diferente (ya vale con tener que definir todo, carallu).

Feliz fin de semana.

jueves, 12 de agosto de 2010

Curiosidades en Ramadán I


Primer día de Ramadán, superado.
Realmente hay poca gente por la calle durante el día.
En la oficina, la actividad es relajada. La gente se reúne menos y parecen como adormilados.
Es como estar en otro país, de repente.
Eso sí: esta noche a las 4 a.m. me ha despertado la mezquita. Más que por el volumen, ha sido por la perseverancia.
Entonces recordé que alguién -creo que fue Sara, mi colega- me dijo que el primer rezo es más largo de lo habitual. Igual quería decir que lo retransmiten enterito por los altavoces.
A raíz de esto se me ha ocurrido el experimento de los altavoces y la música. Algún día lo intentaré poner a prueba, aunque ya tengo indicios al ver por qué nadie se altera cuando pongo música alta de madrugada o cuando toco el piano a las 3 a.m.
Cosas del directo. No preguntéis.

De momento, voy a celebrar mi primer fin de semana de Ramadán en Dahab!
Voy a por un sandwich.

lunes, 9 de agosto de 2010

Ramadán, el mes del ayuno


Queridos camándulas,

según el calendario islámico, el 1 de Ramadán de 1431 coincide (más o menos) con el Miércoles 11 de Agosto de 2010. Durará unos 29 días, aunque aún no se sabe con exactitud. Son meses lunares. Juegan con la luna.

Del mes de Ramadán voy a contar lo que sé por lo que me han dicho mis amigos locales.
No se come durante el día. Tampoco se bebe. Dicen que los más radicales ni siquiera tragan saliva. Me parece ya mucho.
Hay que saber que el calendario islámico se va adelantando, respecto del gregoriano, unos 15 días cada año, más o menos; es decir, que el Ramadán 2011 (o 1432) caerá a finales de Julio. Esto nos da que para que un Ramadán caiga en verano hay que esperar unos 22 ó 23 años. Casi ná.

Es una época dura, el verano. Las horas de luz son muchas y se nota. Salir a la calle con este calor sabiendo que no puedes beber roza la locura.
Pero para esto, al más puro estilo del mercado financiero, el político tira de la palanca mágica y (no, no fabrica dinero) pero cambia la hora.
Atención: a partir de la medianoche del Martes al Miércoles, pasamos a horario de invierno; es decir, que se atrasa una hora el reloj. Las horas de Sol serán las mismas, pero oscurecerá antes.
Creo que no se han parado a pensar en la farsa del ahorro energético y, si lo han hecho, les importa un pimiento.
Entonces, si no comen durante el día... ¡exacto! Comen durante la noche.
Justo tras la caída del Sol tenemos el cuarto rezo. Antes de rezar hay que meterse algo en el estómago, aunque sea un sorbo de agua. Se reza y, a la salida, se come. Por lo visto, el último rezo se puede llegar a perdonar en esta época (aunque siga siendo obligatorio), porque el personal está ocupado comiendo con la familia, amigos... En la calle ponen grandes mesas con mucha comida para que todos (pobres incluidos) puedan comer. La ciudad está llena de Fanus, que son las lámparas de colores y tamaños diversos que lo llenan todo; guirnaldas, telas... Me recuerda un poco a la Navidad.

Pero estábamos en la cena. Después, se van a dormir y se levantan antes de la oración primera para pegarse otro homenaje. El primer rezo del día (con el alba) es algo más extenso durante este mes. Y, a partir de aquí, un día normal. Dicen que es normal que estén (los musulmanes que ayunen) algo adormilados. Y también dicen que en este mes, se engorda.

Al finalizar el mes, el primer día del mes siguiente, el Shawel, se debe comer. Algunos, después de ese día, pueden practicar ayuno por seis días más, aleatorios o continuados. A voluntad del consumidor.

Como se observa, hay mil cosas a tener en cuenta. Además de las repercusiones en la vida. Aunque digan que no, el ritmo es mucho más lento, los horarios más reducidos y la vida, más tranquila... hasta que cae el Sol.
Ya os contaré como será de primera mano.

A comer.

lunes, 2 de agosto de 2010

Egypt activities


Queridos taxistas y taxistos, chapistas y chapistos, miembros y miembras,

Que conste que esta entrada la pongo porque lleváis razón, no escribo nada sobre mi vida día a día. El tópico "cada día es una aventura en esta ciudad" lo tengo más que confirmado. La pena de esto es que el listón de lo que es aventura sube tanto que ahora, cada día, parece normal. Indiana Jones se lo pasaría pipa aquí... si no se quedase en casa, claro está.
Hace calor, pero no tanto. No hace humedad y las noches, la mayoría son frescas. Los amigos se van, otros llegan.
Faltan 9 días para Ramadán y esto me recuerda que tengo que hacer el pedido de cerveza para abastecerme este mes donde los garitos dejan de servir el preciado zumo de cebada.

Los fines de semana, al campo. Bueno, al campo o al desierto o, mejor, a la playa. Hace un par de findes estuvimos en Hurghada, enclave turístico ruso situado en la costa occidental del Mar Rojo, hacia el Sur. El pueblo es comparable al más hortera Torremolinos en su época chunga. Pero lo que nos interesaba no era ver el pueblo, sino las actividades acuáticas, en concreto, buceo y snorkling. Meto ahí la foto con los peces porque Iñigo me daba envidia (de la sana).
Ya conseguí el Advanced Open Water. Qué pijada, ¿verdad?

El próximo finde volveremos y el siguiente, hay planeada una excursión al desierto. Ahora que me quedo por aquí una temporada más, me puedo tomar todo con más calma. Todo lo que quería ver en dos meses lo puedo repartir en 12. Mejor así porque no me daba tiempo!

¿Y ahora qué? Ahora.

lunes, 26 de julio de 2010

Sobre la pérdida


Queridos buscadores del tesoro del pirata Morgan,

a veces se pierde.
Es más, a veces, sabemos que vamos a perder. Sobre si es bueno o malo, depende mucho de la persona y del momento. Pero ¿perder el qué? Se pueden perder tantas cosas...

Esto es como todo: algunas personas se orientan a lo que pierden; otras, a lo que ganan. Aprendí en un máster que, en economía, lo llaman "coste de oportunidad" y lo llegan a cuantificar. Sinceramente, me pareció una salvajada; un ejemplo más del interés por los números y la pérdida de los valores humanos.
No me creo que decidamos por los números; al menos, no del todo.

Cada día que me levanto (también los que me quedo en la cama) me planteo la jornada. A veces me pregunto qué estaría haciendo si estuviese en mi país, con mis amigos, mi familia. Si tuviera otro trabajo (que, por cierto, voy a cambiar en unos días). Las cosas (con esto me refiero a mi vida) serían totalmente diferente. Lo mismo de antes: ni peor, ni mejor (de nuevo nos encontramos ante el resurgimiento más arduo del lado gallego).

He perdido gente que he querido, su amistad -que queda vacía después de mucho tiempo-; pero he ganado a otros. He perdido experiencia en mi tierra, pero he pasado de peregrino a local en otras latitudes.
He aprendido que hay personas que son irreemplazables. Y otras que, aun no siéndolo, no queremos reemplazar.
También me doy cuenta, cada día más, que la frase es cierta: querer es poder. Y que muchas veces tan sólo hay que hacer como los caballos: mirar para adelante y caminar hasta conseguir el objetivo.

Muchas veces me ponía a pensar en lo que podría haber hecho en tal o cual circunstancia. Creo que es una pérdida de tiempo y una injusticia para el presente de cada uno. Está bien aprender del pasado, pero cebarse con él es cegarse para siempre.
De todas formas hay un VIDEO muy chulo (del maravilloso grupo RSA Animate -chicos, estoy encantado con vosotros-) que explica los tipos de pensamiento y cómo la cultura de cada uno influye en el tiempo y modo de ver la vida. Espero que algún alma caritativa (o aburrida) lo traduzca al español. De momento, en inglés.

Y siguiendo con la reflexión: si ya mezclamos tiempo, voluntad y aspiración tenemos un cacao enorme.

Dice una frase del Talmud: "No preguntes tu camino a quien lo conoce. Podrías perderte". Las conclusiones sobre este consejo, a diferencia de lo que hace el Talmud, voy a dejarlas al arbitrio de cada uno, que para eso cada persona es un mundo y tiene un cerebro adaptado a su circunstancia personal.

Este país, Egipto, piensa a caballo entre el ayer y el mañana. La conclusión más natural (que es lo que ocurre en la práctica) es que viven en el presente. Todo va bien hasta que te toca mezclarte con los locales. Seas "pasadista" o "futurista" en tu forma de ser, aquí, utilizando la expresión más castiza, estás jodido. Por eso, aunque me saque de quicio, entiendo es normal que después de llamar a Mahmoud durante 5 días, a raíz de 2 veces por día para reservar, confirmar y reconfirmar una reserva de hotel para el fin de semana; cuando llego al hotel me digan:
- No tengo ninguna reserva a su nombre, señor. Y el hotel está lleno.

Y me sigue sorprendiendo aún más que Mahmoud se extrañe cuando le explico lo ocurrido y le digo que no vuelvo a contratar con él.

El lado positivo de todo esto es que estoy aprendiendo a tomarme las cosas con más calma, a observar a los otros y a admirar ciertos modos de entender la vida (de buenos amigos). Y esto me hacía falta porque, aunque no os lo creáis, soy mucho menos serio de lo que parece ;)

Sed buenos.

miércoles, 14 de julio de 2010

España gana la Copa del Mundo de Fútbol y...

...se prevé que suba el PIB y (digo yo) se espera un baby-boom en Abril de 2011, ¿no?
¡Qué menos!

martes, 29 de junio de 2010

Día 11. Fin


Día 11. Sábado.


Durante el sueño (cuando consigo conciliarlo por culpa de la luna) trago más arena de la prevista y, además, paso frío. Mucho frío. Al día siguiente me dolía la espalda. Estoy hecho un abuelo, aunque supongo que la caída por la duna gracias a Juan tampoco ayudó mucho.

Recogemos todo y nos vamos hacia Farafra, donde aprovecho para comprar algunas vasijas.
De ahí a Abu Monqar, a esperar el bus de las 8:30 (ese mismo que iba a llegar a las 18:30) para volver a El Cairo.
Llegamos a las 6:30 a.m.
Casa.
Ducha.
Trabajo.
Juan y yo somos dos zombies en la oficina. No vemos la hora de volver a casa para dormir.

Han sido 11 días duros, de dormir poco y regular.
He visto cosas que nunca pensé ver. He estado en sitios de los que apenas oí hablar y que nunca me planteé visitar. He conocido a gente de todo tipo y he tenido muchas experiencias. Diferentes todas. Han sido 11 días que llevaré en "la mochila" y que dificilmente olvidaré (alguno más que otro).

Espero que mis colegas vivan cosas parecidas, cada uno en su estilo y según sus gustos. Yo, de momento, estoy más que satisfecho y, eso sí, ¡hecho polvo!

Sed buenos, me voy a dormir.

Día 10. El gran mar de dunas


Día 10. Viernes.

Llegamos a Abu Monqar a eso de las 4:30 a.m. Juanjo no se equivocaba. Menos mal que se mudó hace poco desde Dakhla hasta aquí.
Nos recoge en su 4x4 y nos vamos directamente a dormir a una duna, en mitad del desierto, justo cuando empieza a amanecer... qué foto.
Al cabo de un rato nos despertamos y, después de enseñarnos los alrededores, vamos a su casa, donde nos espera Elke, una maestra de Reiki, alemana. Comemos, descansamos y nos ponemos rumbo al desierto. Esta vez hacia el Este.
Este desierto es de piedra pequeña y arena fina.
Vamos en dos coches. Juanjo y Elke en uno. Juan y yo en otro guiado por dos beduinos.
Pasa lo increíble: nos perdemos. Dos veces. ¿Por qué? Porque vamos buscando un valle que servía de punto de encuentro para las caravanas que iban a la Meca.
Damos con el valle (algunas horas después).
Sinceramente, el valle no tiene nada. Bueno, tiene un pozo, que ya es algo a cientos de kilómetros de la civilización, y también restos de vasijas de quién sabe qué siglo.
A partir de ahí levanto el dedo en turno de consulta y solicito ir a un desierto que sea diferente a aquel que hemos visto. Concedido. Nos vamos a las dunas.
Y sobre la mayor de la zona fue donde establecemos el campamento y dormimos.
Se pone el Sol mientras sale la luna (llena).
Todo un espectáculo de la naturaleza.

Me encanta el desierto. Está tan limpio.

Historias en el fuego. Risas. Sesión de Reiki (que contra todo pronóstico, funcionó) y a dormir.

lunes, 28 de junio de 2010

Día 9. Bus


Día 9. Jueves.

Parece que el estómago da tregua. Entre no comer y el medicamento, se ha apaciguado.
De nuevo al curro, a tope. Salgo tarde y me voy a casa a hacer la maleta.
No, a deshacer y a rehacer.
Me recoge Juan y nos vamos a la estación de autobuses.
Tenemos billete para Dakhla, el penúltimo oasis del país antes de Sudán.
El autobús sale a las 18.
Me llama Isabel con una buena noticia.
Llamo a Juan para decirle que acabamos de salir:
- Ah. ¿Salís ahora?
- Sí, sí. Ahora mismo. Las 18:15.
- Perfecto. Entonces llegáis... mmm... a las 4.
- ¿10 horas? - digo yo. Y teníais que ver la mirada de susto de Juan.

Al menos el autobús es cómodo y el estómago no da guerra. Al menos estamos ahí porque queremos...

...y al menos no vamos de pié como alguno de los locales.

Día 8. Home sweet home

Día 8. Miércoles.

Llego a las 7 de la mañana, con retraso, colas en el visado, problemas con el equipaje, con el taxista.
Me doy una ducha y me acuesto un poco. Se me fue de la mano. El estómago, la fiebre y el cansancio pueden conmigo.
Me despierta Juan al teléfono a mediodía, sugiriendo que me dé prisa. Así lo hago. Todo son problemas (en parte por un descuido mío, en parte por falta de entendimiento). No pasa nada. A currar.
Por la tarde intento echarme un poco pero no puedo. Tengo mil cosas. Veo a Wieke, Yasmin, me despido de Rachma (que se va a Dubai unos meses) y veo a Anthony. Me voy a la cama. No puedo dormir hasta las 2. Va a ser una noche larga.

Día 7. Nuestros muchachos

Día 7. Martes.

España tiene la base de la operación Atalanta, para la lucha contra la piratería, en Yibuti. Exactamente dentro del cuartel de las fuerzas francesas, al lado del aeropuerto.
Los chicos están bien. Por lo visto, mejor que en Afganistán.
Tienen un avión y pocas armas. No las usan... y mejor así.
Me tratan genial. Paso toda la mañana con ellos.

Llego un poco tarde a la base porque el del hotel me retuvo en contra de mi voluntad. Esto es lo que pasa cuando el cliente paga el precio acordado y el dueño decide que es un poco más y... el cliente dice que no paga y que se va al aeropuerto.
Cerrojo a la puerta.
Mi reacción, sabiendo que España no tiene embajada allí y que la cónsul honoraria está dos meses fuera del país, es llamar a los militares. Se lo comento al tipo y se pone nervioso. Empieza a empujarme pidiendo su dinero. Gracias a Dios, no pierdo la calma (mis amigos saben que el que la pierda es algo complicado). Ahora que lo pienso la situación no fue nada divertida.
Entonces llega una señora somalí y con toda educación y en un francés perfecto conversa conmigo y llegamos a una solución salomónica.
El tipo no queda convencido pero me deja salir.
Y me piro a la base.

Me acercan al aeropuerto y vuelve a ocurrir ese tipo de cosas que pasa donde menos te lo esperas en este mundo, enano, minúsculo.
Oigo italiano.
Me giro y saludo con una sonrisa y un "buongiorno" que ni Dante.
El hombre y su pequeña hija me saludan y empezamos a charlar.
Resulta que este señor vivía en Eritrea donde tiene una heladería italiana artesanal. La situación se complicó y ahora tiene otra en Yibuti. Está casado con una eritrea y, se van turnando de país. Tenía parada en Yemen.
Allí nos recoge su amigo y nos lleva a comer al restaurante de la mujer de este. Todo buenísimo. El trato, como en casa... a miles de kilómetros. Un par de horas en familia.
Cuando me despido, aprovecho mi tarde de tránsito en Sana'a para contactar con mis colegas. Les veo una vez más. Una última despedida y promesas de volver a este maravilloso país que recomiendo a todos.
Compro lo que me falta: dos faldas yemeníes y café.

El dolor de barriga se agudiza y tengo que ir al baño. Tengo fiebre. Tengo que aguantar unas horas y llego a mi casa.

Aeropuerto.

Día 6. Djibouti city


Día 6. Lunes.

Yibuti es un país pequeño. Tiene poco más de 800.000 ciudadanos. La capital, homónima, tiene 600.000.
Históricamente es la región de la tribu de los Afar, de carácter tranquilo y suave -por no decir, quizás, débil-. Llegaron los somalíes, etíopes y otros vecinos, de carácter más violento, duro o impositivo -por así decirlo-.
El resultado es que en Yibuti no se puede encontrar nada "típico de Yibuti" salvo la bandera porque todo es somalí, etíope, eritreo o yemení. O una mezcla de todo. Con el tiempo se aprende a identificar la procedencia de la gente: el somalí es muy negro, el que es más claro con rasgo europeo es etíope, árabes y, sobre todo, mezclas étnicas.
Emiratos Árabes Unidos, sobre todo Dubai, están muy interesados en este pequeñísimo país de África, puerta del Mar Rojo. Han construido un puerto comercial puntero en toda África, con zona franca y todo. Ya que se ponen, construyen, de paso, alguna que otra mezquita y meten un Imán emiratí que adoctrine al pueblo. Funciona. De aquí a nada tenemos otro país islámico. Otro más.
Yibuti no exporta prácticamente ningún producto autóctono. Todo el tráfico entra de China y sale de Etiopía.
Tengo otras entrevistas en la Cámara de Comercio, Banco Central y Oficina de Inversiones. Va todo bien. Como tiburón con Maria Grazia en un restaurante cerca de la playa "la siesta". Está tierno y sabe bien.

Voy al hotel a ducharme y a relajarme un poco.
Por la tarde salgo por el centro (la ciudad es minúscula) y me embobo con los edificios coloniales medio conservados. Soportales, plazas con palmeras, balcones de madera labrada. Es como en las películas. Es increíble. No me parece estar en Yibuti.
Compro algo típico en el mercado (exacto, una bandera, no me queda otra) en una de las peores experiencias de compra de mi vida (no será la última) por culpa de la agresividad verbal y del lenguaje corporal por estas tierras.
Quedo con Nuria y con Maria Grazia en el sitio de los zumos. El chico que atiende me recuerda del día anterior y me pregunta como estoy. Lo hizo de un modo tan sincero y con tal sonrisa que le digo a Maria que le dé mi camiseta de España cuando me marche.



Sé que le está grande, pero al fin y al cabo, la camiseta es mía. Ya tendrá tiempo de crecer el muchacho. Espero que los militares se alegren al verla.

De allí vamos fuera del centro, a una explanada donde, con un pequeño escenario, algunos yibutíes celebran su día de la música africana. Todo un ejemplo de humildad y de ganas de festejar. No aguanto mucho, tengo hambre.
Me voy con Maria a tomar algo mientras veo el partido de España (que gana contra Honduras). Termina el partido y me despido de Maria. Da gusto conocer gente así.
Vuelvo al hotel y confío en que las chinches y los mosquitos me dejen dormir.
Zzz...

domingo, 27 de junio de 2010

Día 5. El calor


Día 5. Domingo.

Madrúgón y carretera hasta el aeropuerto.
Llego a tiempo. Todo bien. Facturo y me pongo en la cola. No pasa nada de nada. Va todo bien. Estoy descansado (por fin logré dormir bien).
Entro en el avión.
Una hora.
Salgo del avión. Son las 10 de la mañana. Tenemos 37ºC y humedad relativa por encima del 50%. Es decir, para que me entendáis: una sauna con la puerta abierta.
Del aeropuerto voy a hacer mis visitas: Ministerio de Economía, Puerto de Yibuti. Mis misiones son dos: ver la situación de la deuda del Reino de España con Yibuti y recopilar información comercial sobre el país. Si hay tres españoles al año que viajan al país podríamos decir que soy uno de los tres españoles que mejor conocen ese país a día de hoy, jeje.
Después de todo me voy al hotel. Ducha caliente (no hay agua fría como comprenderéis).
Siesta y salgo con Maria Grazia (que conozco por Juan) a tomar algo, es decir, a ver a Italia en el mundial. Después del partido vamos a tomar un zumo de frutas donde conozco a posiblemente la única española no militar del país: Nuria (ACNUR). Quedamos para el día siguiente.
Al poco, diez tipos duros se sientan en la mesa de detrás. Militares. La ciudad tiene más de 9.000 soldados de diferentes países. Estos, españoles. Me giro y les saludo. Unos me miran como si fuera un fantasma, otros me preguntan si soy de la tele, otros me invitan a ver el partido de España -al día siguiente- en la base. Quedamos en eso y me piro a cenar.
Club etíope. Así se llama el sitio. Siguiendo los consejos de Maria Grazia, en una mesa con 26 franceses, no pregunto lo que es mi comida. Me lo como y punto. Esta bueno. La cerveza etiope también.
Me doy cuenta de que no he parado de sudar desde que llegué por la mañana. Me encuentro exhausto.
Cuando acaba la cena me despido y me voy al albergue. Tengo que madrugar.
No he pasado más calor en toda mi vida, palabra.

Día 4. Sana'a en moto

Día 4. Sábado.

Me levanto después de dormir regular otra vez. Me responden que son los efectos del kat cuando se lo comento.
No tiene puta gracia, jaja.
Por la mañana voy con Lotf (significa "amabilidad") a Inmigración, a ver qué pasaba con mi paso de 15 horas a la vuelta (¿a la vuelta de qué? -seguid leyendo)
No hay problema.
Aprovecho para ir a visitar la Mezquita del Presidente, en las afueras. Con capacidad para 20.000 personas y terminada hace menos de dos años, es una de las más bonitas que he visto en mi vida (y he visto varias). Es abrumadora. Lotf se ríe pero, al poco, se tumba conmigo y se deja contagiar por mi impresión.
Salimos de allí y quedo con Ayman y Abdullah. Vamos al mercado y a comer fuera del centro. Les acompaño a comprar Kat donde me encuentro con el jefe de policía que me dio el permiso para Menaha. Charlamos un poco y me hago una foto para el recuerdo.
Duermo la siesta, cosa que casi nunca hago. Me vuelvo a pirar con Lotf y su moto hasta las montañas que rodean Sana'a para fumar una shisha. Qué buenas vistas.

Compro postales que nunca enviaré (de momento) y me paseo por el centro con Mohammed. Compro varias cosas (dos "yimbias" y un cinturón), paseo y paseo hasta que quedo con Albert y Laura, amigos de Holly. Tomamos un té de jengibre. Hablamos de la situación del país, de las diferencias con Egipto, de al-Qaeda, de Israel (ese país que ya sabes que no podemos nombrar, guiño, guiño). Vuelvo al hotel y, tras charlar y despedirme de Mohammed, Abdu, Lotf y Omar,me voy a la cama. Me espera un día duro.
Buenas noches.

Día 3. La boda. Hajarah

Día 3, Viernes.

Madrugón bueno. Me ducho y me preparo en tiempo record. Bajo al salón y... están dormidos.
No pasa nada. Les despierto con confianza. Se preparan. Juntos, Mohammed, Abdu, Ayman (el chófer) y yo vamos a tomar el desayuno típico: unas tortitas con una especie de té con leche rara. Delicioso. Me recuerda al "pan tostao" de los sábados por la mañana en casa cuando era pequeño.
Desde ahí, a las montañas.

Primer control: se creen que soy local y no piden el permiso.
Segundo control: me identifican como extranjero y empiezan a pedir explicaciones sobre por qué el primer control no ha informado. No pasa nada. 10 minutos retenidos.
Controles, controles.... y llegamos a "Menaha", en lo alto de la montaña.

Después de la visita a la mezquita blanca de la ciudad nos dirigimos a "Hajarah", aún más arriba. El día estaba algo nublado. Estábamos rodeados de tierras de cultivo de altura, en terrazas, al mismo modo que hacían los incas tal y como lo conocí en Perú. Plantaciones de café y kat.
Bajamos del coche en plena hora del rezo del Viernes (es el más importante, como la misa del Domingo a mediodía para los católicos). Nos internamos en el pueblo, antigua residencia de judíos que lo dejaron abandonado hace siglos y, definitivamente, en 1948 (fundación del Estado de Israel por la ONU). Calles estrechas que suben y bajan. Humedad, fresco, ladrillo, niños corriendo, puertas de madera y acero forjado. He dado un salto en el tiempo.
Salimos del laberinto y llegamos hasta la mezquita. El rezo ha terminado. Están celebrando mientras suenan tambores y bailan el baile yemení, esgrimiendo la "yimbia" en alto, chillando y girando en corro.
Me pregunto si eso es normal después de cada rezo.
No. No es normal.
En ese momento, uno de los que baila, Abdullah, identifica a Mohammed y le llama. Me presentan.
No, no soy egipcio. Arabe tampoco.
No se hable más, es la boda del hermano de Abdullah. Estoy invitado al convite, a la mesa de la familia para el banquete.
Y qué banquete. Madre mía. Todo buenísimo.
Por supuesto, todo por tierra salvado por una manta.
Entrantes, primeros, segundos, terceros y postres. Todo son risas, miradas (de desconcierto y de complicidad) e invitaciones a más comida.
Después del banquete fuimos a una gran tienda montada ad hoc donde teníamos música, bebidas no alcohólicas y, por supuesto y sobre todo, kat.
El Kat es una planta que mastican (como los peruanos la hoja de coca en las regiones de altura) y rige el ritmo del país a partir de la comida. Tiene facultades, digamos, psicotrópicas blandas. El cultivo se destina cada vez más a ella y dicen que representa sobre el 40% de la economía del país (no oficial).
Es asqueroso.
Los efectos se aprecian cuando se toma durante unos días, es decir, cuando uno está acostumbrado. Después de probarlo durante tres días, tengo una herida en la boca y decido sabiamente dejarlo. Tampoco he conseguido "ver las estrellas cuando el Sol está más alto" como me decía Omar. Otra vez será.

A la hora apropiada, de vuelta a casa. Tengo que estar de vuelta en Sana'a de día por el tema de los secuetros, que son de dos tipos:
1. Tipo al-Qaeda. Estás muerto. Te matan delante de una cámara o estrellan un coche bomba contra el tuyo.
2. Tipo político. Te paran el coche. Te reconducen a una casa en las montañas durante dos días. Te dan de comer, haces trekking, comes Kat, bebes, paseas a caballo. Todo eso mientras piden que liberen a un preso que bebió alcohol en público o que escribió algo contra el gobierno. Tomadlo de forma literal. Pude conocer a una "víctima" de este tipo de secuestro.

De vuelta a Sana'a, cena y a dormir. Estoy K.O.

Día 2. Amanezco en la tierra del café Mocca, Yemen


Día 2, Jueves.

Llego tarde, muy tarde. Del aeropuerto por 10USD al albergue "Dar el-Dahab -Golden Dar-". Soy el único huésped, aunque no lo descubriré hasta poco antes de marcharme.
Duermo regular.
A las pocas horas me despierto, descubro que el ambiente es fresco pero se nota que se acerca el verano.
Se oyen cantos de llamada al rezo, se oyen perros ladrando, voces gritando.
Duermo a trozos.

El centro de Sana'a, capital de Yemen, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la ONU (que para algunas cosas sí que sirve). No sé muy bien por qué esto hasta que me doy una vuelta por las calles.
Es indescriptible.
Y lo más increíble es que se conserva más o menos igual desde el medievo.
Aún me quedan muchos países de Oriente Medio por conocer, pero me da que por algo llaman a Yemen la "joya de arabia".

Las mujeres van cubiertas según su tradición. Los hombres, con la "yimbia" en el cinturón de la "galabeya" o de la falda ("manouze").
No se pueden creer que no sea árabe o musulmán o las dos cosas. Reconocen mi acento egipcio y quizá algo más también. Sueno "raro", pero divertido. Sonríen cuando les hablo.
Caigo bien. Me tienen como a "uno más".
Y esto lo aprovecho para irme al zoco con ellos, de compras con ellos y recorrer todo el centro.
Comento mi interés por ir a visitar las montañas Haraz. Me dicen que es posible, pero que necesito un permiso de viaje que da la policía.
Me lo dieron.
Como "selta": carne a modo de cocido, muy caliente, muy muy caliente.
Me harto de "hobs" (pan) que es delicioso. Pruebo su té y pateo las calles.

Al acabar el día, partido del mundial. Cierro mi transporte a las montañas para el día siguiente.
Abdu me dice que él no puede venir conmigo, que se tiene que hacer cargo del albergue. No pasa nada, Mohammed vendrá conmigo.
Voy a dormir temprano que tengo que madrugar.

Día 1. Juega España contra Suiza


Día 1, Miércoles.

El partido fue un fiasco que, a día de hoy, parece un mal sueño y, más bien, un espejismo de un futuro temido (qué poético me ha quedado). De momento, clasificados, que es lo que importa.
España pierde contra Suiza. Son cosas que pasan, el fútbol es así, etc...

No puedo celebrar nada con mis compatriotas ni con Jon (porque perdimos).


El resto del día, a toda velocidad: a casa, a hacer la maleta.
Y al aeropuerto.

Hora: 23:15
Destino: Sana'a, Yemen.

miércoles, 16 de junio de 2010

El viaje


Queridos mapamundis andantes,
una vez más el deber me llama. El deber y algo de ocio, claro está.
Esta noche, después del partido de "la Roja" un servidor se marcha de viaje.
¿Dónde? ¿Por qué? Eso lo descubriréis en el próximo capítulo, que espero que no se haga mucho de rogar.

Una semana fuera.

Si no escribo pronto es que los chicos malos han decidido que debo hacer un intensivo de árabe (hay que tomarse todo esto con humor).

Sentido común. Ganas de cambiar el mundo. Dejar de jugar a su ritmo.

Sed buenos

miércoles, 9 de junio de 2010

Sobre el cuidado a la hora de responder correos

Queridos patriotas (cada uno de la suya),
está claro que no se le pueden pedir peras al olmo. Hoy me ha pasado algo que quería compartir con vosotros.
Es una historia muy breve:
rase una vez una beca para promocionar a España en el extranjero. Muy recomendable. El programa consistía en un Máster de Gestión Internacional de la Empresa (de comercio exterior, para que nos entendamos) considerado, con motivos, el mejor de España en su materia; un año de prácticas en una Oficina Comercial de la Embajada, y un último año de prácticas en un departamento de exportación de alguna de nuestras necesitadas PyMes.
Pero entrar en este ciclo no es fácil. Las pruebas son duras y la competencia, feroz. No es de extrañar. Mucha prueba para ver que no van a enviar a un patán.
El papel del becario se resume al trato con empresas locales y españolas y a estudiar el mercado local.




Aquí venía un intercambio de correos que tengo que retirar no por nada, sino porque rectificar es de sabios (lo digo por la otra parte) y, al final, todo quedó en un malentendido (además del maletín con billetes que me han mandado los del gobierno :P)

En resumen, la persona que los escribía me confundió con un conocido, para el que, sin duda, hubiese sido una excelente broma (pero no para un desconocido).


De todas formas dejo la parte de las becas esas, que parecen bastante interesantes. Igual algún día la pido y todo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Paintball ?

Queridos pintores, laboristas, argumentistas, disparadores y amantes de Titanlux,


los planes de la jornada de ayer se resumían entre dar una paliza jugar al deporte universal, el Mus, con Jon y Guillermo. Poco máis. Cenar tranquilo en casa, tal vez.

El destino caprichoso hizo que tuviéramos que posponer el enfrentamiento. La llamada de Fredrik a Juan introdujo una partida de Paintball en nuestras vidas y claro, como estas cosas no pasan todos los días, tuvimos que aceptar.

Nuestros contrincantes museros lo consideraron (y consideran) como una retirada, pero no saben lo que se les avecina.


Los participantes éramos: 2 españoles, 1 holandesa, 3 suecos y 4 egipcios.
Los equipos:
Equipo ALFA: 2 españoles, holandesa y 2 egipcios.
Equipo Perdedor: 3 suecos y 2 egipcios.

Lo genial vino por parte de los suecos, que pillaron un taxi para ir hasta el sitio y, como hasta ese momento éramos nueve, ¡¡invitaron al taxista!! Creo que el buen hombre nunca se hubiera imaginado nada del género en toda su vida.

No esperaba recordar tiempos de gloria, cuando junto a mis queridos "mandriles" cabalgábamos al alba hacia la base americana de Morón de la Frontera para enzarzarnos en bolazos de pintura. Buenos recuerdos.

El caso es que el resultado final nos fue favorable. Esto de acostumbrarse a la victoria puede llegar a ser un problema. Los colegas suecos se amparaban en que Suecia no tiene ejército (que no instrucción militar) y que la instrucción militar de Egipto se resume a enseñar a leer, escribir y a vivir con poco dinero. Pero yo no hice instrucción alguna (aunque vi muchas) y Juan y Wieke menos -digo yo.

Por la noche, la despedida de Shadi. De vuelta a la República Checa. ¡Oh!

Fue un buen día, algo diferente. Aún más diferente. Un poco de buenos recuerdos, nuevas experiencias con gente buena y una despedida con sabor a pasta con pancetta.


Europa, Europa, mi querida Europa con sabor egipcio. Agitado, no batido.

domingo, 30 de mayo de 2010

Mayo, la primavera que se va


Queridos informáticos y otros seres naturales,

Mayo se acaba. Lo recordaré especialmente por una serie de eventos:
· El primero, ¡vino Isa desde Berna! Alberto rebotó en el aeropuerto por culpa del nada útil Pasaporte de Servicio.
Aprovecho: WARNING a los poseedores (que no propietarios) de Pasaporte de Servicios: TENÉIS que sacar el visado ANTES de pisar Egipto. ¿Queda claro? Ok.
De todos los paquetes de viajes y aventura que le ofrecí a Isa, se quedó con el denominado "Xtreme Egypt", que consistió en lo siguiente: escalada al Monte Sinaí, o, como lo llaman por aquí, Monte de Moisés y un día en la playa: salir Viernes por la tarde de El Cairo, 5 horas hasta el monte, subir, bajar, conducir 3 horas hasta la playa y dormir... 1.000 Km en coche, 1.000 mt hacia arriba, 1.000 hacia abajo y una siesta en 2 días. Una pequeña paliza.
Para quien no conozca la historia del monte se puede ver la película de Charlton "Culebrilla" Heston o bien la puede leer en la Biblia Cristiana, Antiguo Testamento, Exodo 24.
La subida fue dura. Un poco decepcionante (estaba lleno de turistas -no exagero al confirmar la centena-), pero mereció la pena.
Nos mentalizamos con nuestra meta y lo logramos: el manchego, la castellana, la holandesa y yo. Toda una odisea. Esquivando camellos, piedras, tropiezos, turistas, linternas. Terminamos cansados pero reconfortados.
Sinceramente dudo que Moisés subiera esa montaña, esa en concreto, pero esto es sólo un presentimiento. Igual el mismísimo Charlton Heston sí que la subió. Al bajar cruzamos el Monasterio de Santa Caterina (no entiendo este nombre para este monasterio en este sitio, pero me imagino que alguna explicación tendrá) y nos perdimos la zarza ardiente... bueno, la heredera porque, por las fotos que he visto, no está ardiendo. El sabor que quedó es agridulce. El lugar ha pasado a la categoría de "explotación turística de primer grado".
Después de la subida al monte... un día de playa en Ras Sudr.

· Tengo PC nuevo. No contar con él no ha sido duro. Ni siquiera raro. No lo puedo comparar con lo de "no tener móvil"... que mal lo pasé en Lima, al principio de mi estancia hasta que me acostumbré.

· Curso de Kitesurf. Aquí agradecería que se me iluminase sobre el funcionamiento de este tipo de cursos en otras partes del mundo, como, por ejemplo, en España.
Lo curioso de este finde es que, en contra del orden universal de las cosas, lo mejor vino por parte de lo egipcios -quién lo diría-; lo peor, por parte de los occidentales franceses que regentaban la escuela. En resumen: quisieron cobrar a Juan media hora por ponerse el equipo, meterse en el agua, salir y desvestirse; a los otros tres integrantes nos cobraron dos horas por: ponernos el equipo, volar una cometa pequeña durante 15 minutos, meternos en el agua, salir, desvestirnos. Juan no pagó, el resto no queríamos negociar. Lo más gracioso es que se hacían los indignados, jeje.
Voy a hablar en términos de casualidad: "siempre pasan estas cosas con personas de ese país" Y no soy el único. Esto es digno de estudio sociológico.

El resto del mes se puede resumir en un descenso del estrés acumulado en los últimos meses, la finalización de la tesis de Patri y la preparación interminable de mi viaje de Junio a tierras del Africa profunda.

Por supuesto tengo que hacer mención al gran deporte universal, el MUS. En la liga interna, en la que sólo hay dos equipos, Juan y yo vamos en cabeza, 8-6 (al mejor de 10). Es un detalle sin importancia al que ya estamos acostumbrados (me refiero a ir ganando), así que ya os contaré el desenlace.

Y, como no: Felicidades a José el Angoleño!! que gusto oírte, macho! Un abrazo.

A partir de aquí, muchos deberes. Desde configurar un equipo nuevo hasta actualizar fotos.
Besos y abrazos.

Son of Espinete

jueves, 6 de mayo de 2010

Ese chip que salta en el cerebro al oír ciertas cosas


Queridos brevedores,
me pregunto por qué me sorprende que "cosas" como el antisemitismo propagado (y ejecutado) por los Nazis en Alemania sigan siendo apoyadas en partes del planeta.
Me refiero en concreto a que el señor Adolfito Hitler es considerado un héroe por muchos aquí. Estas personas no son los tontos que van por ahí con banderas, pins, chapas y cabezas rapadas, propagando su "superioridad" con palizas y mala educación. Yo hablo de personas.
Al fin y al cabo, cada uno tiene sus creencias.
Personalmente pienso que cualquier religión, en su ala radical, debería ser considerada secta o enfermedad mental (a elección del consumidor).
El ejemplo más cercano es el clásico Madrid-Barça de la zona: musulmanes Vs. judíos.
El razonamiento de este artículo se puede resumir en una pregunta: -¿Por qué no apoyar a aquel que se cepilla a mi enemigo?-

Desde luego, la cosa tiene chicha y no es tan sencillo como parece (aquí me adelanto a lo que me diría mi padre, que siempre piensa que lo veo todo fácil en la vida, jeje).
Quiero dejar claro que no apoyo ni a uno ni a otro (sólo me faltaba esto, que ya tengo yo bastante con el Betis y el Sevilla -y además me comprometí a no hablar más del "dichoso" tema-).

El caso es que mi sorpresa fue esa. Un tema tan tabú, tan rechazado -hacia los de la ideología esa-, tan marcado y notorio... que sea aceptado por algunos. ALGUNOS. O por lo menos, que muchos vean a A.H. no como alguien malo, sino como un político alemán que algo hizo, aunque no sepan bien ni el qué ni si fue mucho o poco, malo, bueno o regular.
Esto demuestra que la historia la cuentan siempre los vencedores y que influye mucho la visión del país.
Hablo de personas universitarias y no universitarias en Egipto.
No hablo de TODOS los egipcios.

Me pregunto cuántas más de estas cosas me ha dado mi educación, erosionando lenta y sigilosamente mi capacidad de juicio relativo. Desde luego, rechazo lo que Adolfito hizo, pero quizás no me debería haber chocado tanto cuando vi los libros sobre el nazismo por las calles por primera vez.

¡Qué calor hace hoy!

sábado, 1 de mayo de 2010

En la óptica


Queridos oftalmologoadictos, topos y superhombres,
os iba a contar aquella vez que intenté durante una semana hacerme vegetariano. Iba a hablar sobre las dificultades de tamaña proposición, sus adversidades y la fustración al verme incapaz (en parte por mí, en parte por la oposición brusca del sistema). En vez de esto, que no deja de ser una mera anécdota, paso a relataros sobre el día en el que me acompañó Yasmin a la óptica, a por unas gafas, de las de ver.
La calle 26th of July, en Zamalek, tiene varias ópticas.
Mi idea estaba clara: unas gafas rectangulares, de pasta fina, con las patillas de metal plano. Negras.
Mi lado derecho del cerebro me dijo: "llévate una foto", pero no le hice caso. Lo llamé "exagerao".
Pensaba hacerlo a modo de diálogo de cada óptica pero, sorprendentemente, en todas tuve la misma conversación.
Ahí va.

Optico: Hola señor.
Guille: hola.
O: ¿qué desea?
G: unas gafas.
O: ajá. ¿De qué tipo?
G: pues unas rectangulares, de pasta fina, con las patillas en metal plano. Todo negro (os suena, no?)
O: O.K. A ver que tal este modelo.
[Gafas redondas de metal con las patillas de varilla. Marrones] -creo que no lo ha pillado-

G: (apelando a la seriedad) Creo que no me ha entendido. En realidad las quería cuadradas, no redondas.
O: ¿estas mejor?
[Gafas rectangulares. Patillas de pasta. Verdes] -nos acercamos-
G: (suspiro, como antes de una maratón) Algo así, pero buscaba que la patilla fuese de metal.

[Gafas blancas. La patilla es de metal plano con pequeños diamantitos. Las lentes, al aire] -agua-

G: (otro suspiro. Miro enderredor)
O: ¿estas sí, señor?
G: (apelando a la calma) No, no. Las quiero cuadradas. Negras. Patilla de metal. Marco de pasta fina.

[Gafas con patilla de pasta fina y marco de metal. Parecen rectangulares]

G: Sí, como estas pero al revés.

[Me trae unas Rayban de piloto. De sol]
-se me escapa una lágrima de desesperación. Han transcurrido 15 minutos-

G: De sol, no. De vista.

[Gafas rojas, de pasta gruesa. Eso sí, rectangulares] -me mira como si le hiciera la vida imposible-

G: (apelando a la paciencia milenaria) A ver. Rectangulares. Esto (señalando al marco) de plástico. Esto (señalando a las patillas) de metal.
-5 minutos rebuscando en cajones-
-esperanza-
...
O: ¡estas señor!

[Gafas rectangulares. Marco de pasta fina. Patillas de metal plano. Negras.... con dimantitos rosa
y verdes]

G: ¿realmente piensas que me voy a poner estas gafas?
O: no entiendo señor. (Después de esto he renunciado al sarcasmo siguiendo el consejo de Juan)
G: No, estas no. Las quiero negras enteras.
O: ah, de esas no tenemos.
G: (suspiro, cuento hasta 10. Mejor hasta 20. Cierro los ojos cinco segundos y le vuelvo a mirar). ¿De verdad no tiene gafas rectangulares con patilla de metal plano y marco de pasta negras?

[Me trae unas Police. Todo de metal, plateado en el marco y negro en la patilla. De sol]

Noto los ojos inundándose de impotencia. Me giro, agarro a Yasmin (que danzaba por ahí probándose gafas de sol para niños) y me voy de la óptica.

Nota mental: hacer caso al lado derecho del cerebro.
Moraleja: qué bien funcionan mis gafas antiguas! :)

Menos mal que he topado con profesionales.

viernes, 30 de abril de 2010

Cambiamos la hora

Queridos amantes del tiempo,
siempre me he preguntado por la manía esta de cambiar la hora 2 veces al año. Este año, en El Cairo, ya es del tomate.
Anoche se cambió la hora. A las 00:00 pasamos a la 01:00. Una hora menos de sueño (que astutamente he compensado durmiendo reparadoramente hasta las 14:15 -he tirado la casa por la ventana-).
Recuerdo el año pasado que una Universidad de Colombia (sería la de Bogotá) publicó un estudio en el que se calculaba el ahorro que representaba este cambio en todo el país. El resultado es sorprendente y, aunque no recuerdo bien la cifra, era algo como 100.000USD. Es decir, que montamos todo el lío este con repercusiones, sobre todo, en transportes para esa cantidad. Después eso no se destina a nada. Y esto me llevo a pensar en los presupuestos generales de cada estado y en como esto se refleja ahí. Es una estupidez, lo sé. Tampoco me quitó el sueño. Hay otras que sí.

Pero este año estoy en Egipto. Ayer la cambiamos: 30 de Abril. Digo yo que tendría sentido si se mantiene, como es lógico, unos 6 meses -de equinoccio en equinoccio-. Pero tampoco.
Aquí dura hasta el día 6 de Agosto, en pleno verano. "Why?" se preguntaría Anthony. Os lo voy a decir: el Ramadán (que es el nombre de uno de los meses árabes que se caracteriza por el ayuno religioso diurno) comienza el 11 de Agosto y se mantiene hasta el 8 de Setiembre.
Ya de por sí duro, el Ramadán es, como decirlo, "muy jodido" si coincide como ocurre este año con el mes más duro en combinación calor-luz solar.
Podría contar mil historias que he escuchado sobre la tradición del ayuno, pero salvo la de que no es obligatorio para todos (embarazadas, niños, ancianos y enfermos pueden no hacerlo) y la de que hay quien no traga ni siquiera saliva, creo que no son demasiado interesantes para la mayoría de los lectores.

Sea como fuere... hoy puedo disfrutar de una hora más de claridad que, a decir verdad, ha cambiado un poco el ritmo de la vida aquí.

Besos y abrazos.
S. Panza

lunes, 12 de abril de 2010

Egipto... TODAY!


Queridos homo sapiens sapiens,
Aquí, en Egipto, se está preparando una grande.
Os cuento un poco (y tened en cuenta que no estoy inmerso en el fregado, ergo se me escaparán miles de detalles)

Mobi (nombre clave para el presidente de este país cuyas iniciales son H.M.) está malito, mucho. Vamos, que se muere (si no lo ha hecho ya). Digamos que es algo parecido a lo de Cuba.
Este señor... ¿cómo llegó a presidente? Por el destino y la gracia de Allah. Mataron a Sadat en un desfile. No se sabe quién, pero poco importa.
El caso es que Mobi era Vicepresidente, así que, siguiendo lo dictado por la ley, ascendió al trono presidencia para "convocar elecciones".
En su astucia, visto que habían asesinado al presi, Mobi convoca... el estado de emergencia nacional que, veintitantos años después, sigue vigente. Esto exime de la obligación de convocar elecciones y reafirma la faraónica tradición de estos lares de perpetuarse en el poder. Y, por si acaso, no nombra ningún vicepresidente.

Aún así, para demostrar la buena voluntad, elecciones hubo, pero mira tú por donde, el principal opositor se vio inmerso en un escándalo que lo llevó a la cárcel (acaba de salir)
Mobi adoptó políticas varias, como recortar el presupuesto del ejército y aumentar el de policía (que dirige su primo -literalmente).
La última es que hay como cuatro o cinco interesados en la presidencia. Pero Mobi tiene un plan mejor: la ascensión al trono de su vástago primogénito... Mobicito! Esto es chungo porque muchos piensan que sería una pasada (ilusos) así que hay mucha mosca detrás de las orejas.

El país se islamiza a toda velocidad.
Los hermanos musulmanes ganan adeptos en las zonas más rurales y, además, parecen ser germen de violencia contra el gobierno.

Mobi se muere (le queda un Telediario y va por el tiempo). Es un hecho.
¿Qué pasará después?
Opción 1: el ejército toma las calles y se convocan elecciones... o no.
Opción 2: Mobicito asciende al trono apoyado por los amigos del gobierno de papá.
Opción 3: los bawabs confirman que son de inteligencia (cosa que todos sospechamos) y forman una autocracia.
Opción 4: se forma gobierno provisional y se convocan elecciones amañadas que ganan Mobicito and friends.
Opción 5: ...premio!

El panorama, como véis, no es muy esperanzador. Es normal que cualquiera de las opciones no parezcan serias pero... aquí funcionan así.

La conclusión es una: aquí manda el dinero. Quien lo tenga hará lo que quiera (esta carta es aplicable a cualquier país -excepto los comunistas)


sábado, 10 de abril de 2010

Semana Santa subacuática

Queridos amigos,
la semana santa 2010 pasará a la historia como la primera inmersión de un servidor y de la italiana que lo acompaña ;) en las profundidades del Mar Rojo.
Nada más y nada menos que a 30 metros por debajo de la superficie. Una pasada. Es lo que viene a llamarse Open Water Dive más el complemento del Advanced Dive a 30 metros.

A cualquiera que no tenga claustrofobia se lo recomiendo.

Del resto del viaje poco cuento al que lea: la maravillosa Dahab: sol, comida, bebida, colegas e inmersiones sería un buen resumen (sin tener que aburriros con detalles).
A ver si consigo subir algunas fotos que ultimamente el programa me da problemas.
Espero que descansárais... porque yo acabé muerto!

Besos y abrazos

lunes, 22 de marzo de 2010

Mediterráneo y cosmopolita Líbano

Queridos todos,
servidor os recomienda este país. No sabría deciros si para vivir allí, pero, desde luego, para ir de vacaciones.
Como aproximación os diré que Líbano es un país, sin duda, mediterráneo en casi todos sus aspectos: gente, mentalidad, estilo de vida...
El país, a grosso modo, es un caos, tanto por el tráfico, como por el entramado social que tienen montado allí. Lo de las religiones y la política es del tebeo. Pablo lo describe bien en su blog.
Un lío. Aquí, en cuanto a religiones, las peras se van con las manzanas, los plátanos con los mangos, los cocos con las piñas... un lío, oiga. Después, dentro de las nosecuantas sectas/religiones que hay, cada una tiene su facción moderada y la dura.
El tema más recurrente es, por supuesto, Israel, y ya lo creo que se cogen nuevas perspectivas sobre el tema palestino. Pero no voy a entrar en eso.

Del país puedo hablar de la enorme y excesiva cantidad de coches de lujo que hay, la limpieza de las calles, los edificios bombardeados junto a los reconstruidos, las libanesas, los carteles de Hamás, los seguidores de Hezbollah, el asentamiento palestino, la vida nocturna, los tres idiomas oficiales (árabe, francés, inglés)... mil cosas.
Luego vuelvo a Beirut.

De Baalbek digo que, a pesar de ser árabe, el pueblo está bien enfocado al turismo, puesto que quiere aprovechar sus ruinas romanas con las columnas más altas que se hayan construido (dentro del templo cabía el Partenon griego).

De Byblos puedo decir que se trata de la población que ha sido habitada continuamente durante más tiempo en la historia (por lo menos, que se sepa).

De Beirut podría decir tantas cosas que no sé por donde empezar y, para no aburrir, me dejo muchas en el tintero. No es árabe, pero lo es. No es europeo, pero lo es.

Tengo que dejar claro que mi criterio está drogado por El Cairo. Mi perspectiva está viciada y cualquier cosa fuera de la capital egipcia me parecerá el primer mundo (como ocurrió con Damasco -cualquiera que la conozca me dirá, con razón, que este comentario es una locura-). Beirut me pareció maravilloso.
Pablo y Rafa (y Nada y Miguel) hicieron del viaje uno mucho mejor. Espero devolverles la aventura en El Cairo.

Me vais a perdonar, pero no sé muy bien qué escribir sobre este tema. Es raro, pero es así. Escribiría tantas cosas que se me quedaría una entrada demasiado larga.

Os voy a dejar las fotos comentadas, creo que será lo mejor. Por cierto, tengo que decir, del tema foto: prohibidas. Así de tajante. Resultado: mucho paisaje, poca gente.
Voy a colgarlas y modifico esta entrada.FOTOS.

How it's good to come back. Back and Forth.

La visita del comandante

Querido lector,
Plácido vino, vio y... se piró. Visitaron (él y Susana) prácticamente todo el país: El Cairo, Aswan, Luxor, Dahab y Sharm. Todo menos el desierto, pero todo lo más destacable (en opinión de muchos).
El caso es que estuvo muy interesante la visita y, personalmente, me quita una espinita que tenía desde hace tiempo con mi señor padre.
El caso es que acabaron contentos y con el estómago lleno, y yo también.

A mí me vino bien para algunas cosas, como por ejemplo, ver los Derviches: el espectáculo heredado del imperio otomano en el que participan músicos y unos bailarines que empiezan a girar (parece que están en trance) mientras se van quitando las faldas de colores (sí, sí, faldas). Es un espectáculo gratuíto, financiado por el gobierno y por el que hay que esperar como dos horas para entrar, sentarse y esperar para una hora y media de espectáculo. Puedo decir que la espera merece la pena. Aquí dejo algunas fotos.

Sé que la entrada es breve, pero lo bueno, si breve... pues eso :)

¡Eah! ¡Al parque a correr, chavales!

viernes, 26 de febrero de 2010

En un desierto... de rayos

Queridos licántropos y anémonos,
anoche cayó una tormenta inesperada que limpió toda la ciudad.
Amaneció nublado y lluvioso. La tarde fue soleada. De este Sol rico después de la lluvia donde sopla un poco de viento, la temperatura es fresca pero se está bien en camiseta, oliendo a humedad por todas partes. Se fue nublando hasta que, con la noche, llegó la tormenta: de truenos y rayos acompañada por agua. Mucha agua. De vez en vez, no toda de golpe. Duró unas horas, pero dio tregua a partir de las 23 horas. Murió.
Hoy está todo mojado, de resaca de ayer. El cielo sigue nublado pero no parece que vaya a llover.
El Cairo, a las orillas del Nilo, en el desierto Sáhara, donde muchos creen que nunca caen gotas del cielo.
Ahí van unas fotos, desde mi casa, de la noche de ayer.

Besos y abrazos.




domingo, 21 de febrero de 2010

Los sabios locales

Queridos ensayistas y puericultores,
si hay algo que caracteriza a los autóctonos por encima de aquellos de otros países por los que pasé se trata, sin duda, de el enciclopédico conocimiento de su entorno, de lo que sucede a su alrededor y de la vida en general.
Es decir: lo saben todo. Son como los wikihombres o algo así.

La palabra 'NO' casi no existe en su vocabulario.

Mi amiga Yasmin (Jazz) hizo un experimento: preguntar, durante un paseo, por la calle "Pato Donald" (shari3 Batu Dunald). 9 de cada 10 sabían donde estaba e incluso dieron indicaciones para llegar.
Me lo creo.
A mí me pasó lo propio en las pirámides, con el guía, cuando me preguntó procedencia y respondí "Patrichistán". El tipo me miró, me sonrió y me dijo "Patrichistán es un país bonito, maravilloso". Por supuesto que sí, Mohamed, por supuesto que sí...

Te montas en el taxi, le dices el barrio...
-¿Zamalek?
- Oh (por aquí afirman con un "Oh")
- ¿Shari3 (calle) Mansour Mohamed?
- Inshallah (Si eso...)
A partir de aquí el tipo se despista. Pilla por donde no es. Intenta girar por el puente equivocado. Tengo que decirle que no, que por aquí no, que mejor por allí.

- Hadretak, ¿inta aryf? (señor, ¿Vd. conoce el sitio?)
- Aywa. Mish Mushkela. Ana aryf. (Sí, no pasa nada. Yo sé donde es)
- Aaah. Meshy (vale). Al-hamdulillah (gracias a Dios)

Y digo yo. ¿Para qué rayos me dice entonces que sabe dónde está?
Pues esto funciona con todo.

Si voy a una tienda y le digo:
-Law samaht. Mumkin atruyhbajedya? (cosa que me acabo de inventar).
El tío se pira y me vuelve con cualquier cosa que ha pillado en cualquier estantería y que intuye que se trata de lo que necesito.
A veces es leche (laban), azúcar (suker), un poco de té (shey), pero nunca pregunta y JAMÁS me dirá que no tiene.

A veces es divertido. Otra veces, desesperante.
Son así y hay que quererlos como son.

Me imagino que, desde su prisma, también nosotros tendremos nuestras cosas (espero).

...pero es que lo saben todo todo, leñe!

sábado, 20 de febrero de 2010

Las tres preguntas

Queridos lectores,
Entre otras muchas cosas, los egipcios, tienen una costumbre: la humanidad en el trato. Esto no es otra cosa que mostrar interés por lo que no conocen y, sobre todo, por lo que viene de fuera. ¿Cómo? Preguntando.
Muestran su amplia sonrisa (sobre todo los niños, encubiertos por un halo de inocente vergüenza). Preguntan, les gusta que les preguntes, son felices, pasan el tiempo, es divertido, interesante… en muchos casos (o zonas) creo que es comparable a si yo conociera a un extraterrestre.
Dentro de todo lo que preguntan, hay tres cosas que nunca, NUNCA, de niños a mayores, de hombres a mujeres, nunca van a faltar:
- Nombre,
- país
- y estado civil (más concretamente si estás o no casado).
Es curioso como, por la forma de vestir y respondiendo a estas tres preguntas, te encasillan en una u otra “categoría” social. Les sirve de referencia. Sin más.

"Conversaciones" de este tipo he tenido a patadas y de todos los tipos. He tenido cien nombres, docenas de trabajos y he sido iraní, ruso, francés, alemán, italiano, español, patrichistaní (“un país maravilloso, Patrichistán” decía un guía de las pirámides), brasileño, mejicano y otros tantos que ni recuerdo.
Les da igual. Lo mejor es que todos son prácticamente igual de simpáticos. Esto me gusta. También igual de pesados. Esto me gusta menos.
En el monasterio de San Antonio (cerca de al-Zafarana) nos acompañaron unos niños desde la cueva hasta el monasterio. 1200 escalones para abajo.
De donde eres, como te llamas, estas casado. Así nosecuantas veces. Cansa. Juan se cansó. A partir de ahí los niños añadieron "¿tu amigo está enfadado?" a la lista. Yo les respondía que fueran y se lo preguntaran. Al cabo de 15 minutos añadieron otra pregunta típica: en qué trabajábamos. Ese día éramos futbolistas, del Valencia y del Barcelona. La siguiente pregunta de los chicos era si nos gustaba el fútbol.
Queridos amigos, el orden de las preguntas es correcto: primero, trabajo (futbolistas) y después si nos gusta el fútbol y de qué equipo somos. Qué puedo decir, después de varios meses por aquí, no me sorprendió nada todo esto.

Es un país curioso. En un trayecto de 15 minutos puedo ver un coche dando marcha atrás en un puente, o aparcado en él, girar en sentido contrario (como hizo Juan) en una rotonda, ver que la casa que tardaron 10 días en demoler a golpe de martillo y maza se ha convertido en un aparcamiento que controla el “bauab” de la zona, ver al chico del pan en bici con su bandeja de 2x2 metros repleta de pan en la cabeza, como el mejor equilibrista del mundo esquivando coches, personas, badenes…
Puedo ver tantas cosas, pero recuerdo todo más lleno. Entonces me doy cuenta de que he dejado de ver la basura de la calle, las galabeyas, los taxis pitando, el tráfico caótico (de repente parece más ordenado), las motos con música, los hiyab y los niqab. Forman parte ya de mi día a día, son cosas que no veo más. Están tan presentes en la cotidianeidad que no los ves. Esto es extraño.
Ver cómo se van olvidando cosas para aprender otras nuevas, formas nuevas, modos nuevos, nuevos puntos de vista, nuevas ideas. Mil cosas que el cerebro intuye pero no puede absorber por saturación.

Aunque seguro que toda la tontería me la quita de un bofetón el primer taxista que pille en España cuando vea que me bajo del taxi sin pagarle.

domingo, 7 de febrero de 2010

1000 Km. de arena

Queridos compañeros del mundo animal, conseguí salir de esta ciudad.
Parece una afirmación desesperada pero no es para tanto, aunque lo estaba deseando.
Así, paso a relataros mi algo accidentado fin de semana pasado:



ETAPA 1: El Cairo.
Todo empezó una mañana normal de un Jueves normal. Un Jueves cualquiera en esta gigante ciudad. Juan, Pablo y yo pillamos el coche para dirigirnos a Koraimat.
El viaje empezó bien: girando la "Cibeles" de El Cairo en sentido contrario -con derrape incluido-, en hora punta y con la policía a 10 metros. A la escena le faltaba "La cabalgata de las Walkirias" de fondo, al más puro estilo, asalto militar. Hubiese sido ya mucho un policía ametrallándonos mientras escapábamos, pero hubiese molado. Sin bajas ni heridos, claro está.
-¡Vaya! Nos han parado -dice Juan.
-"¿Quién lo hubiera dicho después de tan perfecta maniobra?" -pensaba yo.
Lo peor es que estábamos como para pararnos, puesto que llegábamos tarde a la cita.
El resumen de la jugada es que pasamos de una "multa" de 1200LE (unos 155€) a un soborno al policía de unos 200LE, gasto que Juan, amablemente, decide asumir (conducía él).

Continuamos la marcha y, al preguntar a uno si íbamos bien, nos "ofrece" venir con nosotros para indicarnos el camino. Accedemos.
El camino resultó ser "todo recto por la única carretera que había" hasta llegar al pueblo. Fácil.

ETAPA 2: Koraimat y Beni Suef.
Visitamos la planta de Kuraimat de ciclo combinado de Iberdr01a. Pionera en este planeta por combinar con energía solar. Las conclusiones es que este tipo de plantas son de todo menos renovables... y mejor rezar para que no haya una fuga a la tierra porque entonces sí, apaga y vámonos.
Pero...¿y lo bien que queda lo de las energías renovables de cara a todos?

Comimos en Beni Suef. Comimos bien. A partir de aquí, la ruta era clara: atravesar el llamado desierto arábico, el que va desde el Nilo hasta el Mar Rojo. 160 Km. Una carretera. Sin gasolineras. Sin pueblos. Sin árboles ni pajaritos ni otros bichos.
Y allá fuimos. Al lector le aclaro que, por el calor y la mala ejecución de las obras de asfaltado, la carretera se dobla. ¿Cómo que se dobla? Sí, sí. Se dobla como un fuelle. Y pasa lo que pasa: golpea en el bajo del coche. Estuvimos a punto de pegárnosla dos veces. Da igual que seas Carlos Sainz. No lo ves venir (estaba atardeciendo). La carretera no avisa y, por si fuera poco, la arena invade la carretera. Suena a aventura, y creo que lo fue. Lo siguiente a esto hubiese sido quedarse tirado por la noche en el desierto... que, por cierto, MENUDO CIELO ESTRELLADO.

ETAPA 3: Zafarana y... Zafarana again.
Con doble sobredosis extra de adrenalina conseguimos llegar a Zafarana, donde -por cierto- Gamesa tiene una plantación de molinos de viento renovables increíble.
El pueblo son dos casas y una gasolinera. Lo primero que se oía en el "recinto" (me niego a llamarlo pueblo) era a Julio Iglesias a toda caña en los altavoces de la gasolinera, no es broma. El caso es que nos pedían 140LE (d.R.) por dormir. Decimos que ni de broma. Cenamos allí y nos piramos a Ain Sokhna, a 80 Km. al norte. Preguntamos al llegar en cuatro sitios -tipo resorts, lo único que había-. El más económico: 900LE. Ni de broma. Estuvimos a punto de dormir en uno de estos resorts tipo caribeños que estaba medio construido, en una de las habitaciones que estaban abiertas, con las hamacas de la piscina y los sacos. Hubiese sido un poco zángano, pero se nos pasó seriamente por la cabeza.
Nos bajamos las bragas y volvimos a Zafarana (otros 80 Km.). Nos dejan dormir allí. Por fin. Dormir... un momento: 160LE entre tres salimos a 54LE, que son.... 7 EUROS!! 160 Km. 3 horas de viaje. De noche.... por 7 &/$·" EUROS!!
Zz..zZZz..zz..

ETAPA 4: Monasterio de San Antonio. (Aquí hago una entrada aparte para comentar sobre los nativos)
Lonely Planet dice: a 30 Km. de Zafarana. Ja-ja: 50 Km. No muy visitado. Ja-ja: a tope. Creo que la Lonely se ha inventado esta parte, porque también se inventó los precios de los hoteles y tal. El caso es que subimos a la cueva donde San Antonio se pasó los últimos 40 años de su larga vida (vivió 90 añitos): 1200 escalones para arriba. ¡Me moría sin inhalador! Conseguí llegar y fue un "Vini, vidi... torni" porque había tanta gente en la entrada que no se podía entrar.
De vuelta al monasterio, visita tranquila y rumbo a la....

ETAPA 5: Ain Sokhna (ahora de verdad).
Allí quedamos con Gayar y Alessia.
El plan: playa, restaurante, baño, snorkle, cometa...
La realidad: 14ºC, viento, nublado, marejada.
El resultado: comimos en un complejo enorme a la americana -como no- y, después de una agradable comida, café y shisha, volvimos a El Cairo. A una fiesta.

ETAPA 6: La fiesta.
Aquí voy a omitir algunos momentos por el bien de mi salud mental. Resumiré que estaba tan cansado que estaba un poco de malas -lo reconozco-, ni siquiera bebí (además, llevaba el coche) y me piré sobre las 3 después de aguantar a borrachos y faenas taurinas de alta categoría merecedoras de rabo por lo menos.

Lo mejor del finde fue salir de la ciudad y las risas que nos hemos echado (con todo lo que hemos pasado). Se quedará en la memoria este viaje.